CUANDO un animal hiberna, su temperatura corporal disminuye. ¿Hasta qué punto? Al parecer, un grupo de ardillas terrestres del Ártico han roto el récord, pues la temperatura de sus cuerpos llegó a los -2,9°C (26,8°F). A esta temperatura se suponía que sus cerebros se congelaran. ¿Cómo sobrevive este animalito?
Piense en lo siguiente: Cada dos o tres semanas, la ardilla comienza a temblar hasta que su cuerpo alcanza una temperatura de 36,4°C (97,5°F) y la mantiene de doce a quince horas. Los investigadores explican que este período, aunque corto, es fundamental para la supervivencia del cerebro de la ardilla.
Además, parece que su cabeza se mantiene un poco más caliente que el resto del cuerpo durante el período de hibernación. En las pruebas de laboratorio que se les hicieron a las ardillas mencionadas antes, se descubrió que la temperatura de sus cuellos nunca bajó a más de 0,7°C (33,3°F).
Cuando la ardilla despierta, su cerebro vuelve a la normalidad en cuestión de dos horas. De hecho, según un estudio, funciona incluso mejor después de la hibernación. Los científicos están perplejos con este proceso y dicen que es tan sorprendente como si un bosque se regenerara en cuestión de días después de un incendio.
Los investigadores esperan que este estudio les ayude a comprender mejor el potencial del cerebro humano. Su objetivo es aprender a prevenir e incluso reparar el daño celular provocado por enfermedades cerebrales como el alzhéimer.
¿Qué le parece? ¿Es el resistente cerebro de la ardilla terrestre de Ártico producto de la evolución o fue diseñado?






muy buen post, debemos tener en cuenta que estos animalitos deben de conservarse a cierta temperatura y puesto los cambios climáticos que ha generado también el hombre debido a sus acciones puede que todo animal del polo sea extinto. se debe tener en cuenta que es lo primordial.
Nuevamente, muchas gracias por visitar el blog «Buenas Nuevas» y comentar en él. Vuelve usted a afirmar algo muy cierto.
Alredeor del 75% del agua dulce de la Tierra está encerrada en los glaciares y en el hielo polar. Si todo este hielo se derritiera producto del calentamiento global, el nivel del mar se elevaría muchísimo. Ciudades como New York y Tokio desaparecerían.
Pensemos, por ejemplo, en la plataforma de hielo de la Antártida occidental. Hay quiénes creen que, si continua el calentamiento global, llegará el momento en que no se podrá detener el derretimiento de dicha plataforma. ¿Por qué? Porque el hielo refleja los rayos del Sol, y a medida que se derrite, deja al descubierto el océano que hay debajo. Al ser más oscuro, el océano no puede reflejar bien los rayos y absorbe más calor, acelerando así el derretimiento. Este ciclo podría ser imparable y muy destructivo, pues el deshielo elevaría el nivel del mar y perjudicaría la vida de cientos de millones de personas y animales (principalmente del polo) como ya se había dicho. Por eso, como bien usted dijo quiénes tenemos la importante labor desde ahora de cuidar la tierra somos nosotros, incluso es lo que Jehová nuestro Dios quiere, esa fue una de las encomiendas que le dio Jehová a la primera pareja humana en el principio de la vida, la que debemos seguir continuando nosotros:
Génesis 1:28: «Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: ‘Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla, y tengan en sujeción a los peces del mar y a las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra'».
Saludos