¿Qué tenía de especial el trato que Jesús daba a los enfermos de lepra?

Los judíos de la antigüedad sentían pavor por un tipo de lepra que era común en tiempos bíblicos. Esa espantosa enfermedad podía atacar las terminaciones nerviosas de la persona, produciéndole daños permanentes y desfigurándola. Como no se conocía ninguna cura, se ponía en cuarentena a los enfermos, quienes tenían la obligación de alertar a otros de su enfermedad (Levítico 13:45, 46)*.

Los líderes religiosos judíos crearon reglas sobre la lepra que iban mucho más allá de lo que establecían las Escrituras, complicándoles innecesariamente la vida a los enfermos. Por ejemplo, las leyes rabínicas prohibían que cualquier persona se acercara a menos de 4 codos o unos 2 metros (6 pies) de un leproso. Y si soplaba el viento, prohibían acercarse a menos de 100 codos o unos 45 metros (150 pies). Algunos talmudistas interpretaban que el mandato de la ley de que los leprosos vivieran «fuera del campamento» significaba que no podían vivir dentro de ciudades amuralladas. De ahí que cierto rabí, cada vez que veía a un leproso dentro de una ciudad, le tirara piedras y le gritara: «Vete a tu lugar y no contamines a otros».

Jesús fue totalmente diferente. En vez de ahuyentar a los enfermos de lepra, los tocaba y hasta los curaba (Mateo 8:3).•

*A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas se han tomado de la versión en lenguaje moderno Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (con referencias)

                    La Atalaya de 2016,

                            NÚMERO 4

                           ¿LO SABÍA?

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Nelson Grasso es un fiel predicador de las "Buenas Nuevas" del Reino de Jehová Dios y de su Rey mesiánico Cristo Jesús. Tiene el privilegio de hacerlo sirviendo como Testigo de Jehová en una congregación cristiana !Su objetivo para con el Blog! Llevar a cabo el mandato de Jesús registrado en Mateo 28:19,20 y ser partícipe de una de sus profecías registradas también en Mateo 24:14: "Predicar y hacer discípulos". Así, llevaremos el mensaje del Reino "tanto en Jerusalén como en toda Judea, y en Samaria, y hasta la parte más distante de la tierra" (Hechos 1:8)

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