¿Cuál es el mejor regalo?

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“El mejor regalo de mi vida”

Eso dijo una niña de 13 años cuando le regalaron un perrito. Una exitosa empresaria opina que la computadora que su padre le regaló en la adolescencia le cambió la vida. Y un hombre que lleva poco tiempo casado piensa que la tarjeta que le hizo a mano su esposa para su primer aniversario es el mejor regalo que ha recibido jamás.

Todos los años, mucha gente dedica tiempo y energías a buscar el regalo “perfecto” para un amigo o familiar en una ocasión especial. Y a la mayoría le encantaría que su regalo tuviera el mismo efecto que los mencionados arriba. ¿Le gustaría a usted dar un regalo así o recibirlo?

La idea puede ser muy atrayente, no solo por el efecto que puede tener un regalo en quien lo recibe, sino por cómo se siente quien lo da. La Biblia afirma: “Hay más felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20:35). Por supuesto, la felicidad que produce dar un regalo aumenta cuando quien lo recibe está muy agradecido.

¿Qué podemos hacer para dar regalos que nos hagan felices a nosotros y a quienes lo reciben? Y si no podemos dar el “mejor” regalo, ¿cómo nos aseguramos de dar algo que la otra persona aprecie de verdad?

Cómo encontrar el mejor regalo

Encontrar el mejor regalo para cada persona no es tarea fácil. A fin de cuentas, el valor de un regalo dependerá de quien lo reciba: lo que es muy valioso para alguien quizás no lo sea para otra persona.

Por ejemplo, un adolescente quizás diga que el regalo perfecto es el último dispositivo electrónico. Por otro lado, un adulto tal vez aprecie mucho recibir algo que tenga valor sentimental, como una reliquia de familia. Y hay culturas en las que jóvenes y mayores prefieren recibir dinero para usarlo en lo que quieran.

Aun así, muchos se esmeran en encontrar el mejor regalo para esa persona especial. Aunque no siempre será posible lograrlo, hay algunos factores que, si los tenemos en cuenta, aumentarán nuestras posibilidades de acertar. Analizaremos cuatro factores que contribuirán a que su regalo sea bien recibido.

Los deseos de quien recibe el regalo. Para un hombre de Belfast (Irlanda del Norte), la bcicleta de carreras que recibió cuando tenía unos 10 u 11 años fue el mejor regalo de su vida porque, como explicó, “tenía muchas ganas de tener una”. Ese comentario demuestra que el éxito de un regalo dependerá en gran medida de si se trata de algo que el receptor desee tener. Piense en la persona a la que le quiere hacerle un regalo. Intente saber que cosas valora, porque los valores influyen en los deseos. Por ejemplo, quienes son abuelos suelen valorar pasar tiempo en familia. Tal vez deseen ver a sus hijos y nietos con la mayor frecuencia posible. Si la familia los invita a ir juntos de vacaciones, los abuelos apreciarán eso mucho más que cualquier otro regalo.

Para averiguar lo que alguien desea, hay que saber escuchar. La Biblia recomienda “ser presto en cuanto oír, lento en cuanto a hablar” (Santiago 1:19). En sus conversaciones cotidianas con amigos y familiares, preste atención a cualquier indicio sobre sus gustos. Así les será más fácil regalarles algo que disfruten.

Las necesidades de quien recibe el regalo. Cuando un regalo satisface una necesidad, es muy valorado, por más sencillo que sea. ¿Cómo averiguar lo que alguien podría necesitar?

Lo más práctico sería preguntárselo directamente, o preguntarle qué quiere. Sin embargo, muchos piensan que eso le quita parte del encanto; prefieren sorprenderlo con el regalo perfecto. Además, aunque hay quienes hablan abiertamente de lo que les gusta y de lo que no, puede que sean más reservados cuando se trata de lo que necesitan.

Por eso, sea observador y fíjese en las circunstancias de la persona. ¿Es alguien joven, mayor, soltero, casado, divorciado o viudo? ¿Trabaja o ya se ha jubilado? Y luego piense en el tipo de regalos que puedan ser útiles para esa persona.

Para lograr saber qué es lo que realmente necesita la persona a la que piensa hacerle el regalo, hable con quienes han pasado por circunstancias similares a las de ella. Tal vez le mencionen necesidades particulares que no todo el mundo conoce. Con esa información, podrá hacer un regalo que llene una necesidad que otros pasarían por alto.

El momento. La Biblia dice: “Una palabra a su tiempo apropiado, ¡oh, cuán buena es!” (Proverbios 15:23). Esto indica que saber escoger el momento en el que decimos algo contribuye a hacer sentir bien a quien nos escucha. Lo mismo sucede con nuestras acciones: hacer un regalo en el momento oportuno o en la ocasión adecuada contribuye mucho a la alegría de quien lo recibe.

Un amigo que se casa, un joven que está a punto de graduarse, una pareja que está esperando un bebé… Estas son solo algunas de las muchas ocasiones en las que se dan regalos. Hay quienes apuntan en una lista los eventos de ese tipo que tendrán durante el año. Así pueden planificar con tiempo qué conviene regalar en cada caso.[1]

Obviamente, podemos hacer regalos en cualquier momento, no solo en ocasiones especiales. Ahora bien, hay que tener cuidado. Por ejemplo, si un hombre le diera un regalo a una mujer sin ninguna razón aparente, ella podría concluir que quiere conocerla mejor. Y si esa no es su verdadera intención, podrían surgir malentendidos y problemas. Esto resalta la importancia de tener en cuenta el siguiente factor: los motivos de quien regala.

Los motivos de quien regala. Como muestra ese ejemplo, conviene analizar si quien recibe el regalo podría malinterpretar nuestros motivos. Pero, además, debemos examinar nuestros motivos para hacer un regalo. Aunque a la mayoría nos gusta creer que tenemos las mejores intenciones, mucha gente da regalos en ciertas épocas del año porque se ve obligada a hacerlo. Y otros lo hacen con la esperanza de recibir algo a cambio o un trato preferencial.

¿Qué podemos hacer para asegurarnos de que nuestra motivación es buena? La Biblia dice: “Efectúense todos sus asuntos con amor” (1 Corintios 16:14). Si sus regalos están motivados por amor sincero e interés genuino, serán recibidos con mucha alegría. Y usted comprobará la enorme felicidad que se siente al ser generoso. Cuando hacemos regalos por amor, también alegramos a nuestro Padre celestial. El apóstol Pablo felicitó a los cristianos de Corinto por enviar con alegría y generosidad provisiones para socorrer a sus hermanos de Judea. “Dios ama al dador alegre”, les dijo en una carta (2 Corintios 9:7).

Si usted tiene presentes los factores que hemos analizado, podrá hacer regalos que hagan felices a otras personas. Dios tuvo en cuenta estos y otros factores para hacerle a la humanidad el mejor regalo de todos. En el siguiente artículo analizaremos en qué consistió ese regalo perfecto.

¿Cuál es el mejor regalo de todos?

“Toda dádiva buena y todo don [o regalo] perfecto es de arriba, porque desciende del Padre de las luces celestes” (Santiago 1:17). Este pasaje hace referencia a la generosidad de Jehová Dios, nuestro Padre celestial. De los muchos regalos que le ha hecho a la humanidad, hay uno que supera a todos. ¿Cuál es? Las conocidas palabras de Jesús, registradas en Juan 3:16, nos lo dicen: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna”.

El que Dios nos diera a su Hijo unigénito es, sin lugar a dudas, el mejor regalo que cualquiera de nosotros podría recibir en la vida. Gracias a él, podemos librarnos de las ataduras al pecado, la vejez y la muerte (Salmo 51:5; Juan 8:34). Por más que intentáramos librarnos de esas ataduras por nuestra cuenta, nunca lo conseguiríamos. Pero Dios nos ama tanto que preparó todo lo necesario para liberarnos. Al entregar a su Hijo unigénito, Jesucristo, como rescate, Jehová le dio a la humanidad obediente la posibilidad de vivir para siempre. Ahora bien, ¿qué es el rescate? ¿Por qué es necesario? Y ¿cómo nos podemos beneficiar de él?

Un rescate es el precio que se paga para recuperar algo que se ha perdido o para liberar a un cautivo. La Biblia explica que Dios creó a nuestros primeros padres, Adán y Eva, sin pecado, con la perspectiva de vivir para siempre en una Tierra paradisíaca con sus futuros descendientes (Génesis 1:26-28). Tristemente, perdieron todo cuando optaron por desobedecer a Dios y se convirtieron en pecadores. ¿Cuáles fueron las consecuencias? La Biblia responde: “Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado” (Romanos 5:12). En vez de transmitirles a sus hijos una vida perfecta, Adán les transmitió el pecado y lo que este produce: la muerte.

En el caso de un rescate, lo que se paga debe ser igual al valor de lo que se ha perdido. Adán pecó al desobedecer a propósito a Dios, y el resultado fue que perdió su vida humana perfecta. Según explica la Biblia, eso dejó a los descendientes de Adán esclavizados al pecado y la muerte. Para conseguir la liberación, fue necesario que se sacrificara otra vida humana perfecta: la de Jesús (Romanos 5:19; Efesios 1:7). Si no fuera porque Dios amorosamente pagó ese rescate, la humanidad no tendría ninguna posibilidad de disfrutar de lo que Adán y Eva perdieron: vida eterna en un paraíso (Revelación [Apocalipsis] 21:3-5).

En vista de todo lo que logra, no hay duda de que el regalo divino del rescate —que hace posible la vida eterna— es “el regalo perfecto”. Para comprender mejor por qué supera a cualquier otro regalo, veamos de qué manera excepcional cumple con los factores que contribuyen a hacer buenos regalos que analizamos en el subtema anterior.

Satisface nuestro deseo. Los seres humanos tenemos por naturaleza el intenso deseo de vivir para siempre (Eclesiastés 3:11). Nosotros somos incapaces de satisfacer ese deseo por nuestra cuenta, pero el rescate lo hace posible. La Biblia dice: “El salario que el pecado paga es muerte, pero el don [o regalo] que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor” (Romanos 6:23).

Satisface nuestra necesidad. Ningún ser humano podía pagar el rescate. En la Biblia se explica que el precio de redención era tan alto que jamás estaría a nuestro alcance (Salmo 49:8). Necesitábamos desesperadamente la ayuda de Dios para librarnos del pecado y la muerte.Y, “mediante la liberación por el rescate pagado por Cristo Jesús”, Dios proporcionó justo lo que hacía falta (Romanos 3:23, 24).

En el mejor momento. “Mientras todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros”, dice la Biblia (Romanos 5:8). Dios pagó el rescate cuando “todavía éramos pecadores”, lo que nos asegura que nos ama muchísimo aunque seamos imperfectos. Y, a pesar de que todavía tenemos que soportar las consecuencias del pecado, el rescate nos llena de ilusión por lo que vendrá.

Revela un motivo noble y generoso. ¿Qué motivó a Dios a ofrecer a su Hijo como rescate? “Por esto el amor de Dios fue manifestado en nuestro caso, porque Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que nosotros consiguiéramos la vida mediante él. El amor consiste en esto, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros” (1 Juan 4:9, 10).

¿Qué debe hacer usted para demostrar que agradece este insuperable regalo? Recuerde que, según las palabras de Jesús en Juan 3:16, solo “el que ejerce fe en él” se salvará. La Biblia define la fe como “la expectativa segura de las cosas que se esperan” (Hebreos 11:1). A fin de tener esa seguridad, es esencial adquirir conocimiento exacto. Por eso, lo exhortamos a que dedique tiempo a conocer a Dios, el Autor del “regalo perfecto”, y a aprender lo que debe hacer para disfrutar de la vida eterna que el sacrificio de Jesús ha hecho posible.

Podrá encontrar ese conocimiento si investiga la información bíblica que aparece en el sitio jw.org. Los testigos de Jehová estaremos encantados de ayudarle. Estamos convencidos de que, a medida que aprenda más sobre este regalo y vea cómo le beneficia, se sentirá impulsado a exclamar: “¡Gracias a Dios mediante Jesucristo nuestro Señor!” (Romanos 7:25).•

El regalo divino del rescate, que hace posible la vida eterna, es el regalo perfecto.

[1]Mucha gente también hace regalos en los cumpleaños y en ciertas festividades. Sin embargo, estas celebraciones por lo general incluyen prácticas que se oponen a lo que la Biblia enseña. Vea el artículo “Nuestros lectores quieren saber: ¿Es la Navidad para los cristianos?” en esta revista.

A menos que se indique lo contrario las citas bíblicas se han tomado de la versión en lenguaje moderno Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (con referencias).

                        LA ATALAYA 2017,

                            NÚMERO 6

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Sobre Nelson Grasso 116 Artículos

Nelson Grasso es un fiel predicador de las “Buenas Nuevas” del Reino de Jehová Dios y de su Rey mesiánico Cristo Jesús. Tiene el privilegio de hacerlo sirviendo como Testigo de Jehová en una congregación cristiana !Su objetivo para con el Blog! Llevar a cabo el mandato de Jesús registrado en Mateo 28:19,20 y ser partícipe de una de sus profecías registradas también en Mateo 24:14: “Predicar y hacer discípulos”. Así, llevaremos el mensaje del Reino “tanto en Jerusalén como en toda Judea, y en Samaria, y hasta la parte más distante de la tierra” (Hechos 1:8)

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