Una forma sana de ver los errores

Don y Margaret[1] estaban encantados con la visita de su hija y su familia. Para la última comida juntos, Margaret —cocinera profesional ya jubilada— quiso preparar macarrones con queso, el plato favorito de sus dos nietos.

Margaret trajo la comida y la puso en el centro de la mesa, donde estaban todos sentados. Levantó la tapa y para su disgusto vio que solo había salsa de queso caliente. ¡Se había olvidado de echar el ingrediente principal: los macarrones![2]

Sin importar nuestra edad o experiencia, todos cometemos errores. Hablamos sin pensar y hacemos cosas en momentos inoportunos, las pasamos por alto o se nos olvidan. ¿A qué se debe? ¿Cómo manejar los errores? ¿Se pueden evitar? Verlos desde la perspectiva correcta nos ayudará a responder estas preguntas.

CÓMO LOS VEMOS NOSOTROS Y CÓMO LOS VE DIOS

Cuando hacemos las cosas bien, aceptamos encantados los elogios y reconocimientos que creemos merecer. Pero cuando nos equivocamos, aunque sea sin querer o los demás no lo noten, ¿asumimos nuestra responsabilidad? Hacerlo requiere humildad.

Si somos orgullosos, es posible que minimicemos nuestros errores, los neguemos o culpemos a alguien más. Ese comportamiento por lo general acaba mal, pues el problema podría quedar sin resolver y otras personas podrían ser acusadas injustamente. Incluso si de momento nos libramos de las consecuencias, debemos recordar que, a la larga, “cada uno de nosotros rendirá cuenta de sí mismo a Dios” (Romanos 14:12).

Dios ve los errores de una manera muy realista. El libro de los Salmos dice de él que es “misericordioso y benévolo”. También dice: “No por todo tiempo seguirá señalando faltas, ni hasta tiempo indefinido se quedará resentido”. Él sabe que los seres humanos somos imperfectos y conoce nuestros puntos débiles; sí, “se acuerda de que somos polvo” (Salmo 103:8, 9, 14).

Es más, como todo padre misericordioso, Dios quiere que nosotros, sus hijos, veamos los errores como él los ve (Salmo 130:3). Mediante su Palabra, nos da amorosamente abundantes consejos y guía para ayudarnos a sobrellevar nuestros errores y los de los demás.

CÓMO SOBRELLEVAR LOS ERRORES

Con frecuencia, si se comete un error, hay quienes gastan mucho tiempo y energías culpando a otros o justificándose por lo que dijeron o hicieron. En vez de eso, cuando usted diga algo que ofenda a alguien, lo mejor es pedir disculpas, solucionar el problema y conservar la amistad, ¿no cree? O si hace algo que lo perjudica a usted o a otra persona, en lugar de enojarse consigo mismo o acusar a alguien más, intente arreglar las cosas. Insistir en que no es culpa suya prolongará innecesariamente la tensión y el problema se agravará. Lo mejor es aprender de la experiencia, corregir lo que sea necesario y pasar página.

Cuando es otro el que se equivoca, es muy fácil reaccionar de una forma que demuestre descontento. Pero es mucho mejor hacer caso de este consejo de Jesús: “Todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos” (Mateo 7:12). Cuando cometemos un error, por sencillo que parezca, agradecemos mucho que los demás sean compasivos o lo pasen completamente por alto. Así que ¿por qué no se esfuerza por tratar a los demás con la misma bondad? (Efesios 4:32).

PRINCIPIOS QUE NOS AYUDAN
A COMETER MENOS ERRORES

Según un diccionario, las equivocaciones se producen por errores de juicio, por información incorrecta o por falta de atención. Hay que reconocer que esto es algo que, en un momento u otro, a todos nos sucede. Sin embargo, cometeremos menos errores si tenemos en cuenta algunos principios básicos que se hallan en las Escrituras.

Uno de esos principios se halla en Proverbios 18:13: “Cuando alguien responde a un asunto antes de oírlo, eso es tontedad de su parte y una humillación”. En efecto, dedicar más tiempo a escuchar los detalles y a pensar cómo responder evitará que digamos algo imprudente o reaccionemos de manera impulsiva. La información que obtengamos al prestar atención será fundamental para impedir un error de juicio.

Otro principio bíblico recomienda: “Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, sean pacíficos con todos los hombres” (Romanos 12:18). Esfuércese por promover la paz y la unidad. Al trabajar con otros, sea considerado y respetuoso. También procure felicitarlos y darles ánimo. En un ambiente así, es más fácil perdonar o pasar por alto las palabras o acciones irreflexivas. Y hasta las faltas graves se pueden resolver de forma amistosa.

Aproveche sus errores para extraer lecciones positivas. No busque excusas por lo que dijo o hizo; más bien, véalo como una oportunidad de pulir alguna cualidad. Tal vez necesite mejorar en paciencia, bondad o autodominio, en ser más apacible o en fomentar la paz y el amor (Gálatas 5:22, 23). Como mínimo, aprenderá lo que no debe hacer la próxima vez. No se martirice por sus errores, pero tampoco sea un irresponsable. Si hay tensión, el sentido del humor contribuirá a aliviarla.

LOS BENEFICIOS DE TENER
UNA ACTITUD EQUILIBRADA

Si tenemos una actitud equilibrada sobre los errores, reaccionaremos bien cuando sucedan. Estaremos en paz con los demás y con nosotros mismos. Al procurar aprender de nuestros errores, seremos más sabios y agradables. Además, ni nos desanimaremos ni pensaremos que somos el problema. Entender que otros también están luchando con sus errores nos acercará a ellos.Y el beneficio más importante es que aprenderemos a imitar el amor de Dios y su disposición a perdonar sin reservas (Colosenses 3:13).

¿En qué acabó el error de Margaret, mencionado al principio? ¿Arruinó la ocasión? En absoluto. Todos se lo tomaron con sentido del humor, especialmente ella, y disfrutaron de la comida, aunque sin los macarrones. Años después, sus nietos seguían contando la anécdota a sus propios hijos, y recordaban los gratos recuerdos que tenían de sus abuelos… A fin de cuentas, se trató de un simple error.

[1]Se han cambiado los nombres.
[2]Los macarrones con queso son un plato típico de Estados Unidos, que consiste principalmente en esta pasta cubierta con una salsa de queso.

A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas se han tomado de la versión en lenguaje moderno Traducción de Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (con referencias).

                     La Atalaya 2017,

                        NÚMERO 6

Sobre Nelson Grasso 120 Artículos
Nelson Grasso es un fiel predicador de las "Buenas Nuevas" del Reino de Jehová Dios y de su Rey mesiánico Cristo Jesús. Tiene el privilegio de hacerlo sirviendo como Testigo de Jehová en una congregación cristiana !Su objetivo para con el Blog! Llevar a cabo el mandato de Jesús registrado en Mateo 28:19,20 y ser partícipe de una de sus profecías registradas también en Mateo 24:14: "Predicar y hacer discípulos". Así, llevaremos el mensaje del Reino "tanto en Jerusalén como en toda Judea, y en Samaria, y hasta la parte más distante de la tierra" (Hechos 1:8)

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*